martes, 7 de abril de 2026

IRENE GRUSS en el blog Santas Tipeadoras

 

El damasco


Yo que he muerto por propia voluntad, que
reviví por voluntad de otros,
ahora me veo muriendo
de muerte natural en unos años,
la cabeza encendida,
iluminada de ansia pura,
asombro,
fuego insensato parecido a locura senil,
a infancia,
que he vivido más o menos de
lo que cuenta la ley o el sino,
que he muerto por la esquiva
humedad.


Curioso, la risa,
como un líquido,
me sostiene y aprieta el corazón.
He andado así, nunca una meseta
ni la tensión superficial
del lago. Yo que morí por propia voluntad
dormida sobre un médano, y
el sol me ha acariciado muerta y viva,
ahora disfruto
su piedad como a un damasco,
dulzura inconcebible,
insensato damasco que pruebo
y río, oscura,
dichosa de mí.


De La dicha (bajo la luna, 2.004), recopilado en 
La mitad de la verdad (bajo
 la luna, 2.008) y
 en POESÍA COMPLETA (ediciones En Danza, 2.021)







                                                                                                                                                                                     







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